Por LUIS ORTIZ

Los efectos negativos de la pandemia del Covid-19 se reflejaron ayer y hoy en una de las tradiciones más arraigadas por los veracruzanos: la visita familiar a los cementerios con motivo del Día de Muertos.

El panteón jardín siempre tienen para estos días mucha afluencia de familias, donde oyen rezos y oraciones fraternales para las personas que tienen su última morada en estos camposantos, pero ahora reina el silencio y un panorama sepulcral.

De igual manera el cementerio ubicado cerca de la cabecera del municipio boqueño al estar cerrado nadie acudió.


La pandemia ocasionó que los comerciantes de flores tuvieran su peor momento desde que se dedican a esta actividad, según comentaron, porque la gente no llegó.